
Miscelánea, Salud y Política

Industria heladera en México, en pleno crecimiento
La industria heladera en México enfrenta en 2026 un proceso de transformación marcado por la sofisticación de la oferta, la incorporación de sabores internacionales y el desarrollo de productos con atributos funcionales.
Este cambio ocurre dentro de un mercado amplio y competitivo: el comercio minorista de bebidas y helados suma 77,971 Unidades Económicas a nivel nacional, lo que refleja su peso económico y diversidad operativa.
El entorno de consumo ha sido un factor relevante. A lo largo de 2025, el gasto privado registró avances en distintos periodos, impulsando categorías asociadas a alimentos preparados y consumo inmediato.
En abril de ese año, el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) reportó un crecimiento real de 1.1% frente al mes previo, favoreciendo experiencias de consumo fuera del hogar.
Uno de los principales cambios, de acuerdo con La Loma, se observa en el perfil del consumidor, que prioriza propuestas integrales donde la textura, la presentación y el concepto del producto influyen en la decisión de compra.
Esta preferencia ha impulsado el desarrollo de sabores de inspiración global y referencias culturales que ganan visibilidad a través de tendencias digitales y gastronómicas.
“La innovación técnica se concentra en la construcción de texturas más complejas. Centros cremosos, inclusiones crujientes y estructuras por capas elevan la percepción de calidad y aportan valor sensorial, además de responder a una demanda por productos visualmente atractivos” señaló Olga García, directora de marketing de La Loma.
En paralelo, crecen las formulaciones con etiquetado más claro y composiciones simplificadas. Opciones veganas, sin gluten o reducidas en azúcar se integran a la oferta como respuesta a una mayor atención del consumidor sobre el origen y la composición de los ingredientes.
Otra línea de crecimiento es la de los helados con atributos funcionales.
Propuestas que incorporan proteína, café o ingredientes asociados a energía y bienestar amplían los momentos de consumo y conectan con hábitos alimentarios más versátiles.
Hospital General de México, 121 años y contando
Hoy el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” llega a 121 años de operación, una trayectoria que lo coloca como pilar nacional en la respuesta a emergencias sanitarias. Desde las epidemias de tifo de principios del siglo XX hasta la pandemia de COVID-19, la institución ha operado como línea de contención cuando el sistema de salud enfrenta sus momentos más exigentes.
Su relevancia no se explica solo por el tiempo, sino por la permanencia. Durante la Revolución Mexicana mantuvo los servicios pese a la escasez de recursos. En 1985 perdió edificios y personal, y aun así sostuvo la atención. En 2017 volvió a reorganizar áreas en medio del desastre. Esa capacidad de mantenerse activo en escenarios críticos lo volvió una referencia natural ante contingencias de alcance nacional.
Esa experiencia acumulada se refleja en la forma de organizar la atención médica. El Hospital General de México trabaja con códigos clínicos especializados que trazan rutas precisas frente a padecimientos graves. Código Ictus, Infarto, Mater, TEP o sangrado digestivo activan respuestas rápidas, coordinadas y medibles. No dependen de improvisación, sino de esquemas que reducen tiempos y mejoran los desenlaces clínicos.
Los números reflejan ese modelo. Tan solo en 2024 otorgó más de 803 mil consultas, realizó 34 mil intervenciones quirúrgicas y registró 39 mil ingresos hospitalarios, con una tasa de 91 por ciento de egresos por mejoría. En el área de urgencias atendió cerca de 88 mil casos, muchos de ellos con riesgo vital.
A esta operación se añadió un fortalecimiento tecnológico sin precedente reciente. Entre 2024 y 2025, el hospital integró 1,746 equipos médicos nuevos, con una inversión superior a 415 millones de pesos. Se amplió la capacidad de diagnóstico por imagen, se reforzaron quirófanos, se modernizaron servicios de alta especialidad y se robusteció el soporte de vida.
Ese crecimiento impacta más allá de la Ciudad de México. El centro médico recibe pacientes de diversas entidades federativas, muchos canalizados por la complejidad de sus padecimientos. No reemplaza a los sistemas estatales; los complementa cuando alcanzan su límite. Actúa como último recurso clínico para quienes no encuentran solución en otros niveles de atención.
Por eso su aniversario no se limita a una conmemoración. Demuestra que la salud pública exige hospitales capaces de resistir crisis, ordenar procesos y resolver casos complejos de manera sostenida. En un país marcado por emergencias recurrentes, este tipo de instituciones forman parte de la infraestructura esencial.
*** Desafío y oportunidad para vehículos pesados
La industria automotriz de vehículos pesados en México atraviesa un inicio de 2026 desafiante, con caídas significativas en ventas, producción y exportación, lo que ha puesto en evidencia la necesidad urgente de una estrategia renovada: en enero se vendieron al mayoreo apenas 1,676 unidades, 35.7% menos que en el mismo mes de 2025; la producción cayó 51.9% y las exportaciones retrocedieron 53.8%.
La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), de Rogelio Arzate, hizo un llamado claro al gobierno de Claudia Sheinbaum para implementar acciones estratégicas que fortalezcan el mercado interno y contrarresten las caídas en los indicadores clave.
Entre las propuestas destacan la renovación de la flota, la contención de la importación de vehículos usados no competitivos y la mejora de la infraestructura energética necesaria para la transición hacia un transporte más limpio.
*** Amparo en mano y el acoso no se detiene
TOME NOTA *** El conflicto entre el gobierno de Samuel García y la empresa Matrimar, empresa que alega ser víctima de extorsión por parte de autoridades ambientales de la entidad, revela un patrón preocupante de presión institucional contra un actor productivo que asegura operar dentro del marco legal.
Propiedad de los hermanos José Santos e Ignacio Martínez Gutiérrez, la compañía denuncia clausuras reiteradas, operativos irregulares y exigencias de pagos en efectivo sin sustento jurídico.
A pesar de contar con permisos, auditorías y un amparo federal que respalda la reanudación de sus actividades, las acciones de la autoridad han continuado, alimentando la percepción de que la regulación se está utilizando como herramienta de coerción y no como mecanismo de supervisión objetiva.
Las consecuencias van más allá de un diferendo administrativo. Más de 500 familias dependen directamente de la operación de Matrimar, además del impacto económico en proveedores y comunidades de la región.
Debilitar ese entorno mediante presión política no sólo afecta a una empresa, pone en riesgo la estabilidad económica y la credibilidad institucional del estado.




