
Filosofía sin escrúpulos

La primera gran grieta de Compras MX
Con la promesa de que las compras públicas dejaran de ser una caja negra, nació Compras MX en la primavera de 2025, el sistema que sepultaría a Compranet y que, según el gobierno federal, marcaría un antes y un después en la forma de gastar el dinero público. Transparencia, control y cero margen para la simulación fueron las palabras clave. Hoy, ese discurso se estrella.
El caso de los vales de despensa de fin de año para trabajadores federales exhibe cómo un proceso supuestamente blindado puede descarrilarse en cuestión de semanas. Hablamos de una compra en donde estaban implicados casi 700 mil empleados, una prestación sensible y más de 10 mil millones de pesos en juego. Todo lo que no debía salir mal, salió mal.
La licitación correspondiente encendió alertas desde su etapa técnica. En Compras MX, la propuesta económica de Servicios Broxel apareció con campos obligatorios capturados en ceros. Un error así, en cualquier manual de contratación, es motivo suficiente para frenar el procedimiento. No ocurrió. La maquinaria siguió avanzando.
La inconformidad no tardó en formalizarse. Toka Internacional llevó el tema al papel y cuestionó lo evidente. Y es que no se puede adjudicar un contrato de esta magnitud con información incompleta. A eso se sumó un dato todavía más delicado, revelado públicamente, que el propio proveedor habría considerado inviable cumplir con la bonificación total fijada en el fallo. Es decir, los números no cuadraban desde el inicio.
La presión logística agravó el escenario. Reducir a la mitad el tiempo para dispersar más de 700 mil tarjetas en todo el país fue una apuesta arriesgada que terminó por pasar factura. Primero llegaron las quejas; luego, las protestas. En hospitales del ISSSTE en la capital, los trabajadores dejaron de preguntar cuándo llegarían los vales y optaron por bloquear calles. En Chiapas, las tarjetas sí aparecieron, pero vacías.
Ahí el problema dejó de ser técnico y se volvió social. Cientos de empleados recibieron plásticos sin saldo, con adeudos de miles de pesos por persona. Para quienes dependen de esa prestación para cerrar el año, la falla no fue un trámite: fue un golpe directo al bolsillo.
El contexto tampoco ayuda. Reportes periodísticos han documentado que, en años recientes, autoridades capitalinas reclamaron a Broxel más de 120 millones de pesos por vales no entregados. No es una acusación aislada, sino un antecedente que pesa cuando el contrato ahora es nacional.
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno ya abrió una investigación. El expediente sigue creciendo y el desenlace aún no está escrito. Pero el daño está hecho. Compras MX nació para recuperar confianza y, en su primera gran prueba, terminó recordando que en el gasto público no basta con cambiar la plataforma: si los errores se toleran, la credibilidad se evapora.
*** Alianza que alimenta
En un país donde el desperdicio convive con el hambre, la alianza entre OXXO y Kellogg’s ofrece una respuesta clara y eficaz. No parte del discurso, de la acción. Más de 56 mil kilos de alimento, equivalentes a más de dos millones de porciones, ya llegaron a comunidades de todo el país gracias a una red que sabe cómo convertir excedentes en apoyo real.
El valor de este esfuerzo radica en su diseño. OXXO aporta cercanía territorial y logística cotidiana; Kellogg’s suma capacidad productiva y vocación social. En medio aparece la Red de Bancos de Alimentos de México, que conecta ambos mundos y garantiza que la ayuda llegue a quien la necesita. El resultado alcanza a casi 188 mil personas.
La campaña también invita al consumidor a participar sin complicaciones. Comprar un cereal con empaque especial activa una donación adicional. Desde 2024, esta alianza supera los tres millones de kilos donados y evita emisiones que dañan al ambiente.
Son cifras que hablan de constancia y visión de Carlos Arroyo Rico, director de OXXO. Cuando empresas con alcance nacional deciden coordinarse, el impacto deja de ser simbólico y se vuelve estructural.
*** Estrenan 50 camiones
TOME NOTA *** En la CDMX, de Clara Brugada, el 2026 arrancó con el estreno de 50 nuevos camiones recolectores de basura destinados a las 16 alcaldías, una acción que apunta directo a uno de los servicios públicos más sensibles y visibles para la ciudadanía.
Con una inversión de 200 millones de pesos, el gobierno capitalino decidió meterle mano a un sistema de limpia que durante años operó con unidades obsoletas, altos costos ambientales y condiciones laborales precarias.
Las autoridades subrayaron que si bien la renovación del parque vehicular no resuelve por sí sola el problema de los residuos, sí marca un punto de quiebre entre la inercia y la modernización real de la ciudad.
Clara Brugada coloca el tema de la basura en el centro de la agenda urbana, ligándolo a una visión de economía circular, corresponsabilidad con las alcaldías y mejora operativa del servicio. La regla de sustituir y chatarrizar busca cortar de raíz viejas prácticas y evitar simulaciones.