
Visión Financiera

El reto está en las materias primas
México produce más de 3.3 millones de toneladas de resinas, pero la industria del plástico mantiene una elevada dependencia de insumos provenientes del exterior. Ahí está uno de los principales desafíos para una cadena que abastece sectores estratégicos como envase y embalaje, construcción, automotriz, electrónica, agricultura y médico.
Benjamín del Arco, presidente de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), puso el tema sobre la mesa durante el Foro de Materias Primas: en un entorno internacional incierto, las condiciones del T-MEC y los flujos comerciales con América del Norte resultan determinantes para la planeación de las empresas. Estados Unidos y Canadá continúan como los principales proveedores de resinas para México.
El asunto adquiere otra dimensión cuando se mira desde la política industrial. Alejandro Malagón, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), advirtió que incrementar la producción nacional permitiría reducir la dependencia de importaciones y, al mismo tiempo, generar mayor valor agregado, inversión y empleo.
Hay además una discusión comercial pendiente. Malagón planteó revisar con la Secretaría de Economía, que comanda Marcelo Ebrard, la cuota compensatoria provisional superior a 600 dólares por tonelada aplicada al PVC procedente de Estados Unidos ante prácticas de dumping. La preocupación consiste en que una medida diseñada para corregir una distorsión termine presionando la competitividad de fabricantes mexicanos frente a competidores asiáticos.
A esa ecuación se incorpora el petróleo. Joel Morales, vicepresidente de Poliolefinas para las Américas en Chemical Market Analytics de OPIS, explicó que el comportamiento del crudo impacta directamente los precios del polietileno, polipropileno y PET. El conflicto en Medio Oriente ya habría provocado incrementos de hasta 30% en el mercado global de resinas, mientras Norteamérica conserva una ventaja por sus menores costos de gas natural y producción.
La industria del plástico y hule comienza a mostrar señales de recuperación durante 2026, después de las caídas registradas en marzo y mayo. Sin embargo, recuperar producción no resuelve por sí mismo la vulnerabilidad de una cadena expuesta tanto a decisiones comerciales como a movimientos energéticos y geopolíticos fuera de México.
De ahí que el debate sobre materias primas vaya mucho más allá del plástico. Si México quiere capturar una mayor parte del valor de lo que fabrica, necesitará fortalecer la disponibilidad competitiva de insumos, cuidar su integración con América del Norte y reducir vulnerabilidades externas. Producir más importa, pero hacerlo con una cadena de suministro sólida puede resultar todavía más estratégico.
*** La caja chica de Samuel
En Nuevo León la presión recaudatoria contra la iniciativa privada está escalando. Nos cuentan que empresarios de distintos sectores están recibiendo determinaciones fiscales por cantidades desproporcionadas que, después de la inconformidad, pueden reducirse bajo una condición: pagar y cerrar el expediente. La otra opción es enfrentar litigios largos y costosos.
El esquema recuerda los cuestionamientos alrededor del Impuesto Verde y de la Secretaría de Medio Ambiente, que encabeza Raúl Lozano Caballero, pero ahora las miradas también apuntan al SAT-NL, dirigido por Fernando Javier Villarreal Caballero, dependencia que ya había sido señalada por sus métodos durante la gestión de Félix Arratia.
Requerimientos, inspecciones, clausuras y embargos comienzan a alimentar entre empresarios la percepción de que la urgencia financiera del gobierno de Samuel García está por encima de la certeza jurídica.
Y mientras el gobierno aprieta para recaudar, el gobernador asegura que durante su administración han llegado 135 mil 300 millones de dólares de inversión extranjera directa; la Secretaría de Economía federal registra apenas 16 mil 424.2 millones hasta el primer trimestre de 2026.
Para construir su cifra, la administración estatal mezcla metodologías, incorpora proyectos anunciados en gobiernos anteriores e incluso inversiones nacionales. La distancia entre el discurso y los registros oficiales resulta difícil de explicar justo cuando la confianza empresarial necesita certeza.
*** Operador en la sombra
TOME NOTA *** La trayectoria de Rolando Santiesteban Suárez está ligada desde hace más de dos décadas a Jorge Emilio González, “El Niño Verde”. En 2004, como su secretario particular, compareció ante la PGR por una denuncia que lo señalaba como presunto prestanombres en propiedades de Valle de Bravo y Ciudad de México.
En 2011, documentos de la administración de la Torre Emerald, citados por la prensa, lo ubicaron como propietario de un departamento en ese complejo de Cancún, donde también fueron identificados intereses del círculo cercano al dirigente ecologista.
Su red política trascendió al PVEM. En 2015 fue padrino del hijo de Alito Moreno. En 2024, una publicación afirmó que habría recibido contratos durante su gobierno en Campeche y usado el avión oficial, aunque sin identificar empresas, contratos ni montos.
Ha sido descrito como restaurantero, pero no hay registros públicos claros sobre sus negocios. El contraste entre sus relaciones y la escasa visibilidad de su actividad económica explica por qué sigue siendo un personaje de interés, sobre todo en la antesala de las comicios del próximo año, y en plena definición de candidaturas.