
Visión Financiera

Dejan 18 mil MDP los 5 partidos en CDMX
Los cinco partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 celebrados en la Ciudad de México, generaron una derrama económica de 18 mil 818 millones 317 mil 94 pesos, derivada del gasto realizado por visitantes nacionales e internacionales, así como por asistentes locales, sin contar la venta de boletos.
De acuerdo con Coparmex CDMX, los sectores de mayor demanda fueron el comercio, hospedaje, transporte y entretenimiento. El gasto promedio por reunión en los hogares capitalinos fue de mil 600 pesos
Esta derrama económica no sólo se originó en las inmediaciones del estadio Ciudad de México o los Fan Fest, también se integraron los festejos y reuniones de miles de hogares capitalinos.
Es importante mencionar que las celebraciones realizadas en calles de diversas zonas de la Ciudad como el Ángel de la independencia, el Monumento a la Revolución y el Zócalo Capitalino, también dejaron un gran beneficio principalmente para el comercio informal, ubicándose en los 2 mil 100 millones de pesos, no se incluye en la derrama económica oficial por la naturaleza de esta.
*** Despliegue policial
El operativo implementado por la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), encabezada por Pablo Vázquez Camacho, con motivo del partido entre México e Inglaterra se desplegaron en la CDMX más de 17 mil policías de las Subsecretarías de Operación Policial, Tránsito, Participación Ciudadana e Inteligencia, así como paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) en el Estadio Ciudad de México, FIFA FAN FEST en el Zócalo, y Paseo de la Reforma, así como en los 17 festivales futboleros.
Como resultado del operativo, fueron aseguradas 46 mil 370 latas de cerveza, 4 mil 672 envases de vidrio, 7 mil 725 latas de espuma y 3 mil 430 palos de bandera, además de que se brindaron 123 atenciones prehospitalarias. De ellas, 107 fueron atendidas en el lugar por padecimientos médicos o lesiones menores y 16 requirieron traslado hospitalario.
*** Cambian nombres, no las dudas en NL
Los cambios anunciados por Samuel García en la Secretaría de Finanzas y Tesorería General del Estado llegan en un momento particularmente incómodo para su administración. Mientras el gobernador mueve las piezas del tablero financiero con nuevos nombramientos, sigue pendiente la explicación sobre uno de los temas que más inquietan al sector productivo: el destino de los recursos obtenidos a través del impuesto verde.
El gravamen fue presentado como un mecanismo para financiar proyectos ambientales e infraestructura sustentable, pero, a más de un año de su implementación, continúa sin existir una rendición de cuentas detallada que permita conocer cuánto se ha recaudado, dónde se ha invertido y cuáles han sido los resultados.
En ese contexto fueron designados Carlos Contreras Segovia como titular de la Procuraduría Fiscal y Fernando Javier Villarreal Caballero como subsecretario de Administración Tributaria, mientras Ulises Carlín de la Fuente permanece como encargado del despacho de la Tesorería estatal.
El problema, sin embargo, difícilmente radica en los perfiles. En el mundo de los negocios, los cambios de ejecutivos suelen ir acompañados de indicadores, resultados y objetivos claros. En el gobierno de Nuevo León, en cambio, la reestructura administrativa llega antes que las respuestas sobre el manejo de recursos que durante meses han generado cuestionamientos entre empresarios y especialistas.
No es casualidad que el tema siga presente en la agenda empresarial. Organismos como la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Nuevo León, encabezada por Rodrigo Garza Tijerina; la Canadevi Nuevo León, presidida por Raúl Lozano Caballero; y la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces de Nuevo León (Caprobi), liderada por Claudio Emilio Flores Thomas, han insistido en que el exceso de regulación, la carga fiscal y el impuesto aplicado a las pedreras han elevado los costos de construcción y restado competitividad al estado.
Las cifras parecen darles argumentos: durante el primer cuatrimestre de 2026, el valor de la construcción en Nuevo León cayó 2.3% anual, reflejando un menor dinamismo de la inversión privada.
La percepción entre buena parte del sector privado es que el gobierno estatal se ha concentrado más en fortalecer su capacidad recaudatoria y endurecer los mecanismos de fiscalización que en construir un entorno que incentive nuevas inversiones. No se trata únicamente del impuesto verde.
También pesan la sobrerregulación, los largos tiempos para obtener permisos y la incertidumbre que enfrentan diversos proyectos productivos. La ecuación resulta difícil de vender cuando se pide más dinero a las empresas sin ofrecer, al mismo tiempo, mayor certidumbre o mejores condiciones para hacer negocios.
Porque al final, cambiar funcionarios siempre genera titulares, pero transparentar el destino de los recursos públicos genera confianza. Y esa confianza hoy vale más que cualquier ajuste en el organigrama. Samuel García todavía tiene la oportunidad de demostrar que el impuesto verde fue diseñado para algo más que recaudar. Mientras eso no ocurra, cada nuevo nombramiento en la Tesorería será recibido con la misma pregunta que sigue sin respuesta: ¿dónde está el dinero y en qué se ha traducido para Nuevo León?
*** Maestras que dejan huella
TOME NOTA *** La educación pública en México también se sostiene gracias a quienes dedican una vida entera a formar generaciones. El homenaje en vida a la profesora Elvira Pizaña Barrera, cuyo nombre identifica desde ahora a un Jardín de Niños en la alcaldía Tlalpan, representa un reconocimiento a esa vocación.
Su trabajo en la educación inicial y preescolar trascendió las aulas mediante una visión que colocó a la infancia en el centro del aprendizaje. La SEP, bajo la dirección de Mario Delgado, encuentra en este tipo de actos una oportunidad para fortalecer el valor social del magisterio y reconocer a quienes impulsaron cambios desde las aulas y la gestión educativa.
La trayectoria de Pizaña Barrera, con funciones en la coordinación de delegaciones de preescolar, la dirección de zona y la implementación de programas educativos, refleja el alcance que una docente puede tener más allá del salón de clases. La calidad educativa también se construye con memoria, reconocimiento y respeto hacia quienes dedicaron su vida al servicio de la niñez.