
Filosofía sin escrúpulos

Sostenibilidad con rostro femenino
La crisis del agua ya no pertenece únicamente al ámbito ambiental. Hoy forma parte de la conversación económica, industrial y social. Esa realidad marcó la discusión durante Women in Carbon 2026, iniciativa promovida por The Climate Pledge y Amazon México, que reunió a líderes femeninas para discutir cómo responder a uno de los desafíos estructurales del siglo XXI.
El encuentro se desarrolló bajo un contexto global complejo. Los océanos y ecosistemas costeros capturan más de la mitad del carbono del planeta y funcionan como reguladores climáticos esenciales. Sin embargo, la degradación ambiental y la presión sobre las cuencas obligan a replantear la forma en que se gestionan los recursos naturales.
Dentro de ese escenario, el panel “Agua, Género y Cultura” colocó al agua como eje de estabilidad ambiental y económica. La conversación reunió a Andrea Muhech, gerente de Relaciones Institucionales de Rotoplas, Daniela Tagle, directora de Desarrollo de Agua y Clima de Kilimo, y Cynthia Salicrup, partner Regional de ERM, bajo la moderación de Claire Parros, encargada de Operaciones de Sustentabilidad de Amazon México.
Desde la perspectiva empresarial, la intervención de Andrea Muhech expuso un punto central: el agua constituye el núcleo estratégico del modelo de negocio de Rotoplas. La empresa incluso cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores con la clave AGUA, un símbolo que refleja su vínculo estructural con el recurso.
La sostenibilidad ocupa un lugar clave dentro de esa estrategia, pues durante el último año, más de la mitad de la electricidad utilizada por la compañía provino de fuentes renovables.
Además, la empresa mexicana mantiene objetivos claros hacia 2030 en materia de reducción de emisiones y consumo de agua.
La agenda corporativa también incorpora metas sociales. Rotoplas busca elevar la participación femenina en posiciones de liderazgo hasta alcanzar el 40%, una meta que refleja la relación entre diversidad y transformación empresarial.
Otro elemento destacado del encuentro fue el énfasis en la cooperación multisectorial. Ninguna empresa o gobierno puede resolver por sí solo un problema de escala global como el agua. La coordinación entre sector privado, instituciones públicas y sociedad civil se perfila como la única vía viable.
El impacto de las empresas no debe limitare a la venta de infraestructura hídrica. La actualidad demanda estrategias enfocadas en soluciones integrales que abarquen captación, tratamiento y reúso del agua.
En un mundo donde la seguridad hídrica se vuelve cada vez más crítica, esa visión tecnológica y colaborativa puede marcar la diferencia entre administrar la escasez o construir resiliencia




