
El verdadero dilema de la inteligencia artificial en México

Gestión de la Sangre
El programa de Gestión de la Sangre del Paciente llegó al Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” para quedarse. Avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta estrategia introduce un cambio de fondo que prioriza el uso de recursos del propio paciente antes de recurrir a transfusiones externas.
El nosocomio se convierte así en la primera institución del país en aplicar este modelo con asesoría de la Sociedad Iberoamericana de Patient Blood Management.
El esquema parte de una lógica clínica precisa. Busca optimizar la hemoglobina antes de la cirugía, controlar las pérdidas durante el procedimiento y dejar la transfusión como último recurso.
Con ello rompe la inercia que vinculaba las intervenciones de gran escala con un alto consumo de sangre donada y redefine la planeación quirúrgica bajo criterios de anticipación.
Su impacto en el sistema de salud pública se observa en la operación cotidiana. Cada transfusión implica pruebas, almacenamiento y manejo de residuos biológicos. Al reducir esa dependencia, se permite una distribución más oportuna de recursos para otras urgencias sin necesidad de ampliar infraestructura.
Los resultados en trasplantes hepáticos ofrecen una medida concreta. Entre septiembre de 2022 y marzo de 2026, el HGM realizó 172 procedimientos con una supervivencia de 91.3 por ciento, en línea con estándares internacionales. En el 93 por ciento de los casos no se requirió sangre externa. Este dato no solo confirma la viabilidad técnica, también desmonta la idea de que estos procedimientos exigen grandes volúmenes de transfusión.
En la práctica clínica, el beneficio se traduce en intervenciones más controladas. El seguimiento de la anemia y la regulación de la volemia permiten decisiones basadas en evidencia y tratamientos individualizados. Esto reduce la incertidumbre durante y después de la cirugía, sobre todo en áreas críticas.
El efecto también alcanza la administración hospitalaria. Un menor uso de transfusiones implica menos insumos, menos procesos asociados y una mejor organización del gasto hospitalario. Esta lógica no solo reduce costos, también mejora la asignación de recursos disponibles.
Bajo la conducción de David Kershenobich al frente de la Secretaría de Salud, este modelo se perfila como una referencia de política pública en el país. Los resultados muestran que es posible elevar la eficacia clínica mediante una mejor organización de recursos y decisiones basadas en evidencia.
Este desempeño se refleja en su posicionamiento internacional. El Hospital General de México figura como referente en el sector público, de acuerdo con el ranking The World’s Strongest Hospital Brands 2026. A nivel nacional ocupa el segundo lugar, mientras que en el ámbito global destaca por su prestigio académico.




