
Emite Correos de México estampilla por 50 años de Profeco

MORELIA, Mich., 3 de diciembre de 2025.- Infancias y adolescencias bajo el asedio del crimen organizado relataron a Reinserta su experiencia en el reclutamiento forzado. No es un estudio que pudiéramos llamar bonito. Es todo lo que los padres no quieren leer de sus hijos.
“Soy Matías (...). Me aceptaron en el cártel y eso me puso muy feliz, le agarré mucho cariño al patrón, al grado de olvidarme de mi verdadera familia, yo sentía que mi familia era el jefe y el cártel, era lo único que me importaba. El patrón me explicó los riesgos de pertenecer al cártel, pero a mí no me importó, estaba motivado por la idea de ser como aquel señor fuerte y poderoso, sentía tanta admiración por él que lo llegué a ver como el padre que nunca tuve”, relató Matías a las activistas de Reinserta.
Matías era hijo de un padre ausente y una madre que trabajaba casi todo el día. Nunca estuvo en casa y él y sus hermanos crecieron solos, en un contexto de violencia en el Estado de México, específicamente en Ixtapaluca.
La nota completa en Quadratín Michoacán




