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CULIACÁN, Sin., 23 de junio de 2026.- Después de meses de sequía y niveles bajos en el sistema de presas, las primeras lluvias de la temporada comienzan a modificar el panorama hídrico en Sinaloa, al generar escurrimientos que ya se reflejan en algunos de los principales embalses del estado.
Sinaloa cuenta con 11 principales presas de almacenamiento, entre las que destacan la Adolfo López Mateos (El Varejonal), Miguel Hidalgo y Costilla (El Mahone), Luis Donaldo Colosio (Huites) y José López Portillo (El Comedero), que en conjunto regulan el suministro de agua para consumo humano, agrícola y generación eléctrica.
De acuerdo con el más reciente reporte del Organismo de Cuenca Pacífico Norte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) –con corte al 22 de junio–, el sistema de presas de Sinaloa se ubica actualmente en alrededor del 30.4 por ciento de su capacidad total, con un almacenamiento de aproximadamente cuatro mil 812 millones de metros cúbicos de agua.
Las aportaciones derivadas de las precipitaciones comienzan a reflejarse principalmente en las cuencas altas de la entidad, donde los escurrimientos alimentan a los ríos que abastecen el sistema de presas, lo que permite una recuperación gradual del almacenamiento tras los meses más críticos de la sequía.
Entre los principales sistemas hidrológicos que nutren estos embalses destacan los ríos Fuerte, Sinaloa, Humaya, Tamazula y San Lorenzo, los cuales concentran gran parte del flujo pluvial durante la temporada de lluvias y resultan clave para la captación de agua en el estado.
En comparación con el punto más crítico registrado durante la sequía, cuando el sistema llegó a ubicarse en niveles cercanos al 15 por ciento de su capacidad en 2025, las presas de Sinaloa han recuperado aproximadamente 15 puntos porcentuales, impulsadas por las primeras lluvias de la temporada.
Esta recuperación, aunque todavía moderada, representa un alivio para el estado, ya que mejora las condiciones de disponibilidad de agua para el consumo humano y da mayor certidumbre al sector agrícola, especialmente en el arranque y desarrollo del ciclo de riego, uno de los pilares económicos de la entidad.
No obstante, las autoridades mantienen el monitoreo constante del comportamiento de las lluvias y de los niveles de almacenamiento, debido a que la recuperación de las presas dependerá de la intensidad y continuidad de las precipitaciones en las próximas semanas. En este escenario, el avance de la temporada será determinante para definir si el sistema hídrico del estado logra consolidar su recuperación o si persisten las presiones derivadas de la sequía.