
Se desploma barda de casa antigua en el Centro de Culiacán

MORELIA, Mich., 10 de octubre de 2026.- Arrancarse el cabello para agrandar la frente, utilizar pigmentos con plomo para blanquear el rostro y recurrir a preparados que podían intoxicar la piel. Durante la Edad Media, alcanzar los ideales de belleza podía llevar a las mujeres a prácticas tan extremas como peligrosas. Entre peinados elaborados, dientes cuidados, perfumes y recetas insólitas, los rituales estéticos medievales revelan una faceta sorprendente de una época que todavía guarda muchas curiosidades.
El artículo Cuidado corporal e ideales de belleza en la Edad Media, ideales y práctica, publicado por Battle-Merchant, describe algunos de los rasgos físicos y hábitos de arreglo personal valorados en determinados contextos medievales. La frente alta, la piel clara, el cabello largo y ciertas proporciones corporales figuraban entre los ideales de belleza de algunas sociedades europeas. Sin embargo, las tendencias cambiaban según el siglo, la región y la posición social.
Una de las prácticas más llamativas consistía en retirar el cabello de la línea frontal para hacer que la frente pareciera más amplia. Algunas mujeres también se depilaban las cejas para modificar la expresión del rostro. Los tocados altos acentuaban todavía más esta zona, mientras que los peinados recogidos y las trenzas ayudaban a mantener el cabello bajo control. En determinadas cortes europeas, una frente despejada podía convertirse en un elemento importante de la apariencia femenina.
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