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Nadie conoce mejor un lugar que un periodista local, esa parece ser la premisa que ha empujado la trayectoria de Francisco García Davish, fundador de Quadratín, una empresa periodística inédita en el panorama de los medios de comunicación en México, con un origen distinto al de la práctica totalidad de los proyectos que se asumen como nacionales. Fuera de la Ciudad de México, la idea nuclear de la empresa fue realizar una cobertura que los medios tradicionales no podían realizar.
Surgido en Michoacán, Quadratin se hizo indispensable en un momento en el que este estado comenzó una crisis de violencia que hasta hoy perdura. “El quehacer del crimen organizado era impresionante”, rememora García Davish. “Diario había eventos delincuenciales del mayor impacto”, agrega. El año era 2002, la comunicación por internet era incipiente y los 113 municipios michoacanos eran un reto; un enviado de un medio era inoperante; un corresponsal, insuficiente. Dentro de Michoacán, viajar en automóvil de Morelia a municipios como Aquila u Ostula requiere más tiempo que trasladarse a la Ciudad de México. Cubrir un día un bloqueo carretero de grupos criminales en Apatzingan y, al día siguiente, la aparición de un cuerpo decapitado en La Piedad, se necesitaba un equipo especializado.
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