
Refuerzan prevención tras hallazgo de amebas en lago de Mérida

CULIACÁN, Sin., 15 de octubre de 2026.- La crisis de violencia registrada al interior del penal de Mazatlán, donde murieron personas, incluido un menor de edad, obliga a revisar el modelo penitenciario de Sinaloa y priorizar la reinserción social, consideró Javier Llausás Magaña.
El activista planteó que, además de invertir en infraestructura, las autoridades deben evaluar la separación de las personas privadas de la libertad de acuerdo con su nivel de peligrosidad y riesgo, así como fortalecer los programas educativos, de capacitación y empleo.
Señaló que no todas las personas que se encuentran en prisión están relacionadas con delitos violentos, por lo que consideró que una clasificación adecuada permitiría desarrollar programas diferenciados y mejorar las condiciones de seguridad al interior de los centros penitenciarios.
Como referencia, mencionó el modelo penitenciario de El Salvador, donde existen centros destinados a distintos perfiles de internos y programas de educación, capacitación laboral y actividades productivas.
Llausás Magaña sostuvo que los recursos públicos no deben concentrarse exclusivamente en la construcción de nuevos edificios, sino también en programas que permitan a las personas privadas de la libertad adquirir herramientas para su reintegración a la sociedad.
Consideró que los hechos ocurridos en el penal de Mazatlán deben servir para replantear las políticas penitenciarias y fortalecer tanto la seguridad como las condiciones para la reinserción social.




