
Advierten ciclo agrícola complejo por bajo nivel en presas de Chihuahua

CULIACÁN, Sin., 27 de febrero de 2026.- La inversión destinada a la rehabilitación y modernización del Canal Rosales y otros es positiva; sin embargo, la verdadera tecnificación del riego debe implementarse a nivel parcelario, consideró Guillermo Gastélum Bon Bustamante, socio de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC).
El productor señaló que actualmente se destina una importante cantidad de recursos al Distrito de Riego 010 y al 075, en el norte de Sinaloa, lo cual es un esfuerzo relevante para reducir pérdidas de agua por filtraciones en los canales.
No obstante, puntualizó que hablar de tecnificación implica adoptar nuevas tecnologías de riego presurizado, que permitan una mayor eficiencia en el uso del recurso hídrico directamente en las parcelas o lotes productivos.
“Si realmente queremos hablar de tecnificación, debemos implementar sistemas presurizados que ya existen y que permiten economizar agua a nivel parcela. Ahí es donde se puede lograr una mayor eficiencia”, expresó.
Gastélum Bon explicó que el Canal Rosales, también conocido como Antonio Rosales, fue construido a inicios del siglo pasado y deriva agua desde la confluencia de los ríos Tamazula y Humaya para irrigar la margen derecha del río Culiacán.
Indicó que, debido a su antigüedad y a las filtraciones naturales en el suelo, el canal presenta pérdidas significativas en su trayecto. Como ejemplo, detalló que si ingresan 35 metros cúbicos por segundo en la toma principal, al final del recorrido que abarca alrededor de 60 kilómetros el gasto puede reducirse a 24 metros cúbicos por segundo, lo que representa una pérdida aproximada de nueve metros cúbicos.
Esa merma, explicó, impacta directamente en la eficiencia del riego a nivel parcelario, ya que limita la disponibilidad oportuna del agua para los cultivos.
Señaló que, de contar con mayor eficiencia en la conducción y distribución, los productores podrían regar una mayor superficie en menos tiempo, evitar turnos prolongados y hacer coincidir el riego con el momento óptimo de desarrollo del cultivo, lo que se traduciría en mejores niveles de productividad.
Reiteró que la inversión en infraestructura es bien vista por el sector agrícola, pero subrayó que el siguiente paso debe centrarse en fortalecer la tecnificación dentro de las parcelas para garantizar un uso más eficiente y sostenible del agua.