
Visión Financiera

Ruffo preso político de la dictadura de Claudia
Para empezar, un par de citas de Nicolás Maquiavelo, el autor de El
Príncipe.
1.- “La venganza política es un error estratégico, si no es una venganza
definitiva”.
2.- “A los adversarios se le debe mimar o, por el contrario, aplastar
por completo”.
Y viene a cuento porque el segundo gobierno federal de Morena, en
manos de Claudia Sheinbaum, sigue los pasos de la gestión vengativa de
López Obrador.
Venganza “ejemplar”, que manda el mensaje de que “eso que ven”
es lo que le pudiera pasar a políticos opositores, periodista o ciudadano
que se oponga a los afanes dictatoriales de Morena.
Y es que –como seguramente recuerdan--, una de las primeras
decisiones de AMLO al frente de Palacio, fue inventar presuntos delitos
contra Rosario Robles, a quien mantuvo presa por más de tres años.
Una grosera venganza lanzada contra una de las mujeres que más
impulsó la carrera político-electoral del propio Obrador.
Hoy, frente a los escándalos por los “narco-gobiernos” del partido
oficial, la venganza está de vuelta ya que la “señora presidenta” se sacó de
la manga al nuevo “chivo expiatorio”, de nombre Ernesto Ruffo Appel.
Pero la venganza lanzada contra Ruffo, desde Palacio, no sólo busca
la construcción del “chivo expiatorio” ideal para distraer la atención de los
abundantes casos de ladrones y criminales de Morena, a los que tanto
Palacio como Palenque defienden con unas y dientes.
No, desde Palacio van contra el naciente partido Somos México, al que
desde lo más alto del poder combatirán con “patrañas maquiavélicas” que
ya están en marcha, como la de empujar la desaparición de Somos
México, por sus presuntos vínculos con Ernesto Ruffo Appel, a quien
llevaron preso acusado de ser algo así como “El rey de huachicol”. Sí,
Maquiavelo parece vivir en el México del nuevo siglo.
Pero vamos por partes.
Resulta que para aquellas mexicanas y mexicanos con una edad de 40
años o menos, poco les dice el nombre de Ernesto Ruffo Appel, un
empresario bajacaliforniano que incursionó en la política electoral gracias
al despertar social que se desencadenó antes, durante y después de las
elecciones presidenciales de 1988.
Un despertar que llevó a Manuel J. Clohutier a la candidatura presidencial;
el mítico “Maquío” y que empujó a la lucha política a los llamados
“barbaros del norte”; un puñado de empresarios norteños entre quienes
aparecieron, Vicente Fox y Ernesto Rufo.
Vale recordar que luego del llamado “fraude electoral” que hizo
presidente a Carlos Salinas de Gortari, los hombres de empresa que había
impulsado los esfuerzos político-electorales de Clohutier, hicieron lo
propio en sus respectivas entidades.
Así, por ejemplo, Ernesto Ruffo buscó la candidatura al gobierno estatal de
Baja California, por las siglas del PAN, y el 13 de julio de 1989 se alzó con
la victoria y se convirtió en el primer gobernador panista de la historia.
Tampoco se debe olvidar que luego del escandaloso fraude electoral de
1988, el nuevo presidente priísta, Carlos Salinas, inicio un proceso de
acercamiento con los opositores, a quienes abiertamente entrego
posiciones políticas en municipios, entidades federativas y en el Congreso.
Esa maniobra fue conocida como “las concertaciones”; que no fueron otra
cosa que elecciones pactadas.
Hoy, casi 40 años después, al gobierno de Claudia Sheinbaum le resultaba
urgente desviar la atención de las acusaciones crecientes de que Morena
es un “narco-partido” y que tanto el gobierno federal, como los estatales y
municipales, están en manos de los cárteles de la droga.
¿Y quién mejor que el político y empresario Ernesto Ruffo, a quien
“milagrosamente” le encontraron supuestos negocios sucios con el tráfico
de combustible, lo que coloquialmente se conoce como “huachicol fiscal”?
Sí, resulta de risa loca que Ruffo se haya convertido en el empresario más
poderoso para el tráfico de combustible, cuando siempre fue un férreo
opositor a los ladrones de Morena.
Pero “la jugada” de convertir a Ruffo Appel en “preso político”, se antoja
“redonda”, ya que de un momento a otro aparecerán supuestas pruebas
de que “el dinero negro” de Ruffo fue utilizado para financiar al naciente
partido Somos México.
Y con ese cuento, desde Palacio y Palenque le darán el tiro de gracia al
nuevo partido. Si, habrán conseguido “la venganza” ejemplar; “matar dos
pájaros de una pedrada”.
¿Lo dudan?
Al tiempo