
Que nadie sepa mi sufrir, dedica Majo Aguilar al amor de sus amores

MORELIA, Mich., 20 de abril de 2026.- En México hay fechas sagradas: el Grito de Independencia, la Noche de Muertos, la Virgen de Guadalupe… y el 20 de abril, día en que medio país se siente despechado aunque tenga pareja estable. Hoy se celebra —con voz rasposa, mirada perdida y hielos tintineando— el Día de José José, el único capaz de convertir un ya supéralo en tragedia nacional.
La cosa no es oficial, pero tampoco necesita permiso. La fecha nace de una línea que millones han cantado con más sentimiento que afinación en Me vas a echar de menos (1985): “…y me estarás llamando, cada 20 de abril”. Y México, disciplinado para el drama, cumple puntual: llama, llora, marca, bloquea… y vuelve a marcar.
Porque si algo dejó claro el Príncipe es que el amor no se explica… se sufre, se canta y, si se puede, se ahoga (aunque sea tantito) en una copa. José José no solo tenía voz: tenía historia. Una vida de excesos, caídas y regresos que hicieron de cada canción algo más que música: una confesión sin filtro. Y vaya que el país aprendió la lección.
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