
Peligran cosechas y 200 mil cabezas de ganado por sequía en Guerrero

CULIACÁN, Sin., 2 de noviembre de 2025.- El Día de Muertos volvió a llenar los panteones de flores, veladoras y nostalgia.
Para muchas familias, esta fecha representa un reencuentro simbólico con quienes ya no están, una tradición que se mantiene viva a pesar del paso del tiempo y los cambios en la ciudad.
Entre los pasillos del Panteón Civil de Culiacán, Rita Ayala Galindo camina con paso lento, cargando un ramo de flores de colores que eligió desde temprano en el mercado del centro.
Este 2 de noviembre tiene un significado distinto: es el primer año que visita la tumba de su hijo, cuyos restos descansan ahí desde hace unos meses.
“Siempre venía a acompañar a mis padres o mis abuelos, pero nunca imaginé que me tocaría venir por mi hijo”, dice con la voz entrecortada mientras acomoda las flores y enciende una vela.
Rita recuerda que desde niña acompañaba a su familia cada Día de Muertos, llevando música, comida y flores al panteón. “Antes era una fiesta, se escuchaban guitarras, había mucha gente… ahora todo se siente más callado”, comenta.
Esa sensación la comparte Carlos, un hombre de 68 años que también acude cada año al camposanto. Rememora que en los años setenta el Día de Muertos era una celebración llena de vida, donde la música y la convivencia familiar eran parte esencial.
“Hoy hay menos gente, la violencia y el miedo han cambiado las costumbres. Ya no es como antes”, lamenta.
Aun así, entre el silencio y el olor a cempasúchil, las tumbas se llenan de color.
Cada flor, cada vela y cada recuerdo parecen mantener viva la tradición.
En Culiacán, el Día de Muertos sigue siendo un momento de memoria, amor y resistencia cultural, donde las familias, como la de Rita, se reúnen no solo para llorar, sino para recordar y celebrar la vida de quienes partieron.




