
Agricultura asegura la entrega de incentivos al maíz blanco en Sinaloa

El 8 de marzo también se libra en los campos de maguey. Se libra desde la infancia cuando las niñas aprenden cómo se cultivan los hijuelos y cómo se limpia el terreno para acompañar el maguey con maíz; se libra cuando mujeres como doña Rosa, a sus 64 años, se convierten en pilar de la producción de mezcal de su familia; se libra cuando jóvenes como Ignacia aceptan que estudiar es clave para que la marca de mezcal de la familia crezca. Se libra cuando como mujeres asumen la responsabilidad de buscar espacios para la comercialización de sus marcas de mezcal, como la feria Mujeres de Maguey y Fuego, un encuentro en el que convergerán proyectos impulsados por mujeres y que se llevará a cabo los días 14 y 15 de marzo en el Café Sarazón, localizado en Ánimas Trujano.
De cuidadora a maestra mezcalera
“Vámonos a la limpia”, era la frase con la que su padre iniciaba la jornada para Rosa y sus hermanos, originarios del municipio de San Lucas Ixcotepec, Yautepec. El cultivo de maguey, aparejado con el maíz, ha sido una técnica de muchos años y a ella le tocaba quitar la yerba, vigilar que los maíces crecieran, sin plagas ni estorbos. El maguey en ese entonces sí era cosa de hombres, niños incluidos. El corte, la cocción, la molienda y la destilación eran tareas en las que ella participaba únicamente como observadora mientras que sus hermanos eran los que trabajaban.
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