
Hieren de un balazo en el abdomen a un hombre en Culiacán

CULIACÁN, Sin., 29 de septiembre de 2026.- Un total de 639 armas de fuego, 303 cargadores y más de seis mil cartuchos fueron destruidos durante una ceremonia realizada en las instalaciones de la Novena Zona Militar, como parte de las acciones para evitar que este armamento vuelva a manos de grupos delincuenciales.
Durante el acto protocolario, autoridades civiles y militares destacaron que la destrucción del armamento representa una medida para retirar de circulación objetos relacionados con actividades delictivas, aunque reconocieron que esta acción, por sí sola, no resuelve el problema de la violencia.
Se señaló que la construcción de la paz requiere de la participación coordinada de las instituciones de seguridad y procuración de justicia, así como de la sociedad, mediante el cumplimiento y respeto de la ley.
Durante el mensaje oficial se destacó que nadie es más fuerte que el Estado y se refrendó el compromiso de las instituciones para hacer cumplir la ley e impedir que las armas decomisadas o donadas regresen a manos de la delincuencia.
Las autoridades señalaron que estas acciones se encuentran alineadas con la estrategia nacional de seguridad y con sus ejes relacionados con la atención de las causas, la consolidación de la Guardia Nacional, el fortalecimiento de la inteligencia e investigación y la coordinación entre los distintos órdenes de gobierno.
En la ceremonia, el comandante de la Novena Zona Militar, general Carlos Alberto Guerrero Curiel estuvo acompañado por integrantes del presídium, supervisó el procedimiento de destrucción del armamento, realizado por personal especialista en materiales de guerra.
El teniente de Materiales de Guerra, Felipe Gómez López, explicó que el proceso contempla diferentes etapas para garantizar que las armas queden inutilizadas de manera definitiva.
Detalló que el primer módulo corresponde a la identificación, donde se revisan las características de cada arma, como tipo, marca, modelo y matrícula, además de realizarse un registro fotográfico previo a su destrucción.
Posteriormente se lleva a cabo una revisión y desensamble parcial con el propósito de retirar piezas que pudieran representar algún riesgo durante el procedimiento.
En el segundo módulo se realiza el corte del armamento mediante maquinaria especializada, con lo que las armas quedan inutilizadas e impedidas para volver a ser empleadas.
Las autoridades hicieron un llamado a reforzar la coordinación institucional y a que la sociedad participe mediante el respeto a las leyes y la colaboración con las instituciones de seguridad.




