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CULIACÁN, Sin., 1 de septiembre de 2026.- Entre mares, campos, ciudades y paisajes que parecen salir de la imaginación, el Museo de Arte de Sinaloa (MASIN) invita a recorrer distintas formas de mirar y representar el territorio con la exposición colectiva Del Cielo al Muro.
La exposición, ubicada en la Sala 5 del recinto, reúne piezas de diferentes épocas, autores y propuestas artísticas que exploran el paisaje sinaloense, así como escenarios marinos, campestres, urbanos y abstractos.
Bajo la coordinación del Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), la muestra parte de paisajes de Sinaloa para mostrar espacios naturales y rurales que, con el paso del tiempo, han experimentado transformaciones. De esta manera, las obras permiten observar no solo los escenarios representados, sino también los cambios en el territorio.
El recorrido comienza precisamente con vegetación, zonas serranas y espacios rurales del estado. Entre ellas se encuentran El puente negro, Choix, Sin. y El aguaje, de Jaime Gómez del Payán, realizadas en óleo sobre tela.
A este primer acercamiento se suman las acuarelas de Edgardo Coghlan, entre ellas Estero de Maviri, Bahía de San Ignacio, Concordia y Caserío, además de Serranía en aserradero de El Batel, Sin. México, un acrílico de Armando Nava.
Más adelante, la exposición cambia el paisaje natural por escenarios urbanos, donde las ciudades adquieren una apariencia distinta a través de las formas y los trazos de cada artista. En esta sección aparecen Miami, de Jorge Ezquerro, y Vista del balcón, Río Naza, de Phil Kelly, obra en la que las líneas y tonalidades generan una sensación de movimiento y desorden propia de las grandes urbes.
Entre estas obras destaca Paisaje, de Dolores Soto, considerada una pieza especialmente significativa dentro del recorrido. Soto fue una de las primeras mujeres en ingresar a la antigua Academia de San Carlos y fue discípula de José María Velasco. Aunque la obra no tiene una fecha precisa, se estima que podría corresponder a finales del siglo XIX.
La exposición no se limita, sin embargo, a paisajes que pueden reconocerse a simple vista. Hacia el final del recorrido, el visitante se encuentra con propuestas abstractas en las que playas, jardines, montañas o campos dejan de ser lugares claramente identificables y deben reconstruirse mediante colores, líneas, texturas y formas.
Ese es el caso de Amarillo amargo, de Vicente Espinosa, donde la idea de una playa no está representada de manera evidente, o Cosas en el jardín, de Enrique Echeverría, que transforma la imagen de un jardín en una composición abstracta.
También forman parte de esta sección Hacia Córdoba, de Gina Dau; Paisaje de Michoacán, de Roger von Gunten; Recordando a España, de Alberto Gironella, y Paisaje número 1, de José Zúñiga, piezas que amplían la idea de territorio más allá de una representación literal.
De esta manera, Del Cielo al Muro propone que el paisaje no sea visto únicamente como una imagen de un lugar, sino como una forma de conservar recuerdos, registrar transformaciones y despertar nuevas interpretaciones en quien observa.
La exposición reúne 31 obras del acervo del MASIN-ISIC y permanecerá abierta durante los próximos meses. El museo recibe visitantes de martes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas, y sábados y domingos, de 10:00 a 16:00 horas.