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CULIACÁN, Sin., 2 de marzo de 2026.– Lo que inició como un viaje turístico por Europa terminó convertido en una experiencia de miedo, incertidumbre y abandono para un grupo de sinaloenses que quedó varado en Jordania en medio del conflicto bélico entre Irán e Israel.
Michelle Castañeda, originaria de Mazatlán, relató que tras recorrer Italia y Estambul, ella y 14 amigos llegaron a Jordania, donde permanecerían unos días antes de continuar un tour por Europa y medio oriente.
El 28 de febrero tenían programado un vuelo a las 12:40 horas; sin embargo, menos de una hora antes fue cancelado sin mayor explicación.
Fue en el aeropuerto cuando comprendieron la magnitud de la situación.
Les informaron que no estaban saliendo vuelos debido al conflicto armado en la región, a menos de media hora de donde se encontraban.
Durante la madrugada escucharon explosiones y observaron movimiento inusual, ella y sus compañeros buscaban información sin obtener respuestas claras.
“Nos sentimos vulnerables, con miedo. Nunca imaginamos estar tan cerca de un conflicto así”, narró.
Sin apoyo, sin alimentos suficientes y sin orientación precisa, permanecieron atrapados en el aeropuerto. Intentaron comunicarse con la Embajada de México, pero, según su testimonio, no obtuvieron respuesta inmediata. Aunque posteriormente hubo contacto, asegura que no recibieron asistencia concreta para salir del país.
Ante la falta de ayuda, el grupo comenzó a buscar alternativas por su cuenta. Algunos consideraron rutas terrestres, pero el riesgo de atravesar zonas inestables los hizo desistir.

Finalmente, Michelle logró abordar un vuelo hacia Casablanca, Marruecos, junto con ocho de sus compañeros.
Los otros seis decidieron esperar indicaciones oficiales y posteriormente intentaron salir por vía terrestre hacia Egipto.
Sin embargo, enfrentaron múltiples obstáculos, incluso descensos forzados de autobuses y dificultades económicas.
“Están en medio del conflicto, con miedo, sin certeza de cuándo podrán salir”, expresó.
Michelle aseguró que el costo para abandonar la región se elevó considerablemente ante la cancelación constante de vuelos.
“Era como lanzar una moneda al aire, no sabías si el vuelo realmente despegaría”, explicó.
Aunque autoridades han señalado públicamente que se brinda apoyo a connacionales en la zona, la joven afirmó que, en su caso y el de sus amigos, toda la movilización se realizó por medios propios y con ayuda de contactos personales.
“Nos movimos como pudimos. No recibimos ayuda directa. Todo fue por nuestra cuenta”, sostuvo.
Desde el extranjero y aún en tránsito hacia México, Michelle mantiene comunicación constante con su familia en Sinaloa, quienes han vivido días de angustia ante las imágenes de bombardeos y explosiones que circulan.
Mientras algunos ya lograron salir, otros continúan en trayecto, intentando abandonar una zona marcada por la tensión militar.
El grupo espera que en las próximas horas puedan concretar su salida y regresar a casa sanos y salvos, tras una experiencia que, aseguran, jamás imaginaron vivir.




