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CULIACÁN, Sin., 2 de septiembre de 2026.- El comercio representa el principal tejido empresarial y laboral de Sinaloa, con 49 mil 449 establecimientos que generan cerca de 219 mil empleos, sin embargo, el principal reto del sector es lograr que las microempresas sobrevivan, se profesionalicen y puedan crecer, señalaron organismos empresariales.
Julio César Silva Sinsunza, presidente de la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas (Adecem), explicó que alrededor del 94 por ciento de los comercios en Sinaloa son microempresas, mientras que 5.18 por ciento son pequeñas, menos del uno por ciento medianas y únicamente existen 29 establecimientos comerciales considerados grandes.
Indicó que entre 2009 y diciembre de 2024 el número de establecimientos comerciales aumentó aproximadamente 47 por ciento, al pasar de unas 33 mil 600 unidades a más de 49 mil, mientras que el personal ocupado creció cerca de 68 por ciento.
Silva Sinsunza destacó que cuatro de cada 10 establecimientos y prácticamente uno de cada tres empleos registrados en los censos económicos corresponden al sector comercio.
Sin embargo, consideró que la prioridad no debe centrarse únicamente en abrir nuevos negocios, sino en fortalecer a los que ya existen.
Explicó que casi cuatro de cada 10 comercios tienen más de 10 años de operación y estos establecimientos generan alrededor del 64 por ciento de la producción del sector, por lo que su permanencia representa un importante patrimonio productivo para Sinaloa.
El empresario señaló que entre los principales pendientes se encuentran la digitalización y el acceso al financiamiento.
Mientras aproximadamente siete de cada 10 comercios mayoristas cuentan con computadora e internet, entre los establecimientos minoristas solamente uno de cada tres dispone de estas herramientas.
Además, únicamente 13 de cada 100 establecimientos comerciales reportan haber utilizado algún tipo de financiamiento.
Ante ello, planteó la necesidad de conocer las razones por las que las empresas no recurren al crédito, ya sea por las tasas de interés, falta de acceso, problemas de formalización o carencias en materia de educación financiera.
La meta, dijo, debe ser medir no solamente cuántos negocios se abren, sino cuántos sobreviven, aumentan sus ingresos, elevan su productividad y logran pasar de micro a pequeñas empresas y posteriormente a medianas.